lunes, 16 de mayo de 2011

Chatarra: ¿residuo o materia prima?

La chatarra es considerada como residuo en la mayoría de actividades productivas. Sin embargo existen otros sectores, como los valorizadores de metales, que generan residuos como parte de las operaciones de recuperación efectuadas sobre la chatarra, siendo éstos susceptibles de ser usados directamente en el proceso productivo de determinado tipo de industria, como puede ser la metalúrgica.

La determinación de una sustancia como residuo es importante, ya que ello implica la aplicación del régimen legal referido a los mismos.

En este sentido, la normativa autonómica ya prevé con carácter general esta situación. Más específicamente el Consejo de la Unión Europea acaba de publicar el Reglamento (UE) Nº 333/2011 de 31 de marzo, que establece criterios para concretar cuándo determinados tipos de chatarra dejan de ser residuos (entendiendo éstos últimos en los términos expresados en la Directiva 2008/98/CE).

Los criterios aplicables giran en torno a tres puntos básicos:
  • Residuos aptos para recuperar como materia prima.
  • Procedimientos y técnicas de tratamiento.
  • Calidad de la chatarra.

Concretamente para las especificaciones relacionadas con la calidad, se deberá medir la pureza de la chatarra mediante unidades de peso de materiales extraños. Para los distintos tipos de chatarra, las cantidades serán:
  • hierro y acero, materiales extraños < 2%
  • aluminio, materiales extraños < 5%

    Así, se garantizará que la chatarra resultante de una operación de recuperación cumpla los requisitos técnicos de la industria de la producción de metales, así como la legislación y las normas existentes aplicables a los productos, y no dé lugar a impactos globales negativos para el medio ambiente o la salud humana.

    Entre las obligaciones que puedan afectar al productor, cabe destacar:
    • La aplicación de un sistema de gestión de la calidad apto que demuestre el cumplimiento de los criterios establecidos y la verificación periódica por una entidad certificadora autorizada.
    • Y la emisión de una declaración de conformidad en el envío de aquella chatarra que deja de ser residuo por primera vez. Esta declaración se irá transmitiendo en cada transacción debiéndose conservar durante al menos un año tras la fecha de emisión.

      Todo el contenido de este Reglamento será aplicable a partir del 9 de octubre de 2011.


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