jueves, 17 de diciembre de 2015

#COP21: ¿En qué hemos quedado?

La Cumbre de París ha concluido. Ha contado con la presencia de 195 países, de los que 187 llevaban los deberes hechos: planes ambiciosos de reducción de las emisiones contaminantes, causantes de la aceleración del Cambio Climático.
 
Pero ¿Qué ha cambiado respecto a otras veces? ¿Son suficientes los acuerdos? ¿Son vinculantes y tienen obligación para los firmantes?
 
Lo principal: limitar el aumento de temperatura
El acuerdo obliga a los países a limitar el aumento de la temperatura media global un máximo de 2 grados, aunque se tratará de que ese ascenso “quede muy por debajo”, en torno a 1,5 grados. Es el máximo aumento permitido hasta 2100 con respecto al inicio de la Revolución Industrial.
 
El conflicto: cómo alcanzarlo
El punto que ha sido mayor objeto de conflicto ha sido respecto a cómo alcanzarlo. Uno de los puntos más importantes era la reducción en el uso de carbón. Los países menos desarrollados, e incluso los nuevos industrializados, protestaron por ello. Por tanto, se ha retrocedido en este objetivo, dejando a cada estado la libertad de reducción de emisiones como crean más conveniente.
 
Quien más contamina…
Lo más sorprendente de este acuerdo es que, por primera vez, se asume que los contaminantes tradicionales, los países desarrollados, se han comprometido a reducir su dependencia de los combustibles fósiles. A los países en desarrollo se les permite contaminar más por el uso de carbón, hasta que alcancen un desarrollo aceptable y puedan utilizar otras tecnologías más respetuosas con el medio ambiente.
 
¿Quién paga?
Es uno de los puntos más conflictivos. Quién pone el dinero ha sido siempre uno de los talones de Aquiles de las cumbres climáticas. En esta ocasión, basándose en un preacuerdo en Copenhague, los países desarrollados han acordado destinar 100.000 millones de dólares  anuales como apoyo financiero a los países más necesitados, tanto para mejorar sus tecnologías como para paliar los daños por el aumento de temperaturas.
 
Cambio respecto otras cumbres
Es la primera vez que los presidentes, jefes de estado y/o primeros ministros se sientan a negociar con el objetivo de llegar a un acuerdo que sirva de algo, y que no quedara en meras indicaciones como nos tenían acostumbrados. Ese cambio de actitud se ha traducido en uno de los acuerdos más ambiciosos de los últimos 25 años.
 
Mecanismos de control
Se ha establecido un calendario de cumplimiento de objetivos. En 2018, dos años antes de que entre en vigor, los países evaluarán sus medidas contra el calentamiento global y analizarán como mejorarlas. Cuando entre en vigor, en 2020, se llevarán a cabo revisiones cada 5 años, contando desde 2023.
 
Compromiso
En el documento finalmente firmado no se establecen acciones concretas a llevar a cabo, pero por primera vez, se recogen sanciones económicas efectivas para los no cumplidores.
 
En definitiva, aunque no es un texto perfecto, supone un gran avance y puede llegar a ser muy efectivo en caso de cumplirse. Aun así, sigue siendo necesaria más concienciación por parte de las sociedades y sus gobernantes, así como llevar a cabo lo prometido de forma real y que fluya el dinero prometido. Es un compromiso necesario del que depende el futuro de las próximas generaciones.
 
Fuentes:
 
BBC Mundo
 
El Comercio
 
Documento completo (traducido al español)
 

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